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Celebraciones [1/2] °Noche°

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Libre Celebraciones [1/2] °Noche°

Mensaje por Astra Ignel el Vie Nov 14, 2014 3:25 pm

Voldegur celebraba la noche de los placeres.

La cuidad entera se precipitaba a las calles donde la música recorría las calzadas, los desconocidos se volvían amantes y los palacetes se iluminaban con aires de fiesta. El vino se prodigaba generosamente a cualquiera que estuviera cerca. Mujeres y hombres se animaban esa noche culposa donde todo estaba permitido menos la tristeza.  

Irónicamente ella no participaba de la celebración a pesar de su juventud y sus pasos no se encaminaban a los tugurios genéricos. Por el contrario, su destino era un Templo.

Yo te saludo, Hijo venerable de la Orden— Astra dio un paso al frente y flanqueando la entrada penetró en el recinto pobremente iluminado por los largos cirios del altar.

Saludos—el hombre a su vez se levantó, exhibiendo una mueca cínica.

Astra le dedico una mirada impasible ofreciéndole, apenas, la yema de los dedos como toda señorita de alta cuna. El hombre se detuvo frente a ella, su boca se izó en un rictus divertido contemplando el delicado gesto con sorna. Ni un solo musculo movió el foráneo para corresponderle.

<< Vulgar zarrapastroso >>, pensó. Claramente tipos de su calaña no mostrarían pizca de urbanidad. Era poco más que un mercenario como todos los cazadores al servicio de los Vetusianos, ruines, inmorales y poco bondadosos.  Astra apretó los labios y lentamente retiro la mano. Tragándose el beligerante sentimiento de asco se esforzó por demostrar compostura frente al extraño.

Quiero agradecer su gesto al perder unos minutos de su valioso tiempo para asistir a esta negociación. Sé que sus muchas ocupaciones reclaman su presencia —declaró Astra con voz gélida. Y estaba segura que sus “muchas ocupaciones” se reducían a secuestrar y encarcelar miembros de otras razas. Féminas hermosas, preferiblemente. Las cuales muy seguramente pretendería venderles.

Mientras saque un par de monedas más no me importa en absoluto —respondió el cazador traspasándola con los ojos— Aunque no esperaba que una chica se encargara de esta clase de “asuntos”.

¿Por qué? —Astra examinó el rostro vulgar del hombre. De pronto, comprendió y esbozó una sonrisa, que no animó sus facciones. El sujeto la subestimaba por su género. Su voz se aterciopelo, dulcificando el matiz de indignación bajo una melosidad velada— Actuó en nombre de mi padre, quien se encuentra atendiendo prioridades que reclaman su atención inmediata. Sin embargo, sí considera que soy insuficiente para pactar el precio del lote puede buscar otro intermediario. Por nuestra parte, enviaremos una misiva a la Orden solicitando un nuevo proveedor —dando por terminado el encuentro le volvió la espalda dirigiéndose a la salida del recinto donde un sirviente aguardaba por ella.

Jugaba con fuego pues era plenamente consciente de las consecuencias que aquel desaire significaría para los negocios de su padre. La subasta de aquel mes ya había sido anunciada y, por lo que sabía, varios compradores se encontraban interesados en la adquisición de esclavas de este lote en articular.

Alto mujer, no te aloques— Astra se detuvo sin girar el rostro. Casi podría haber exhalado aliviada —Los esclavos vienen ya de camino a Voldegur de nada me sirve desandar lo andado así que déjate de remilgos y hablemos de Telurianos. Quiero un décimo más de lo acordado.

La joven lo medito durante un largo momento donde el silencio domino la cámara del templo.

Es inaceptable.

El cazador gruño, entre dientes, algunos insultos ininteligibles. Su rostro adquirió una coloración ofuscada y sus penetrantes ojos oscuros la traspasaron como dagas envenenadas.

La calidad cuesta Telurianos, amorcito. Tu padre fue muy especifico en los requerimientos físicos de las esclavas y nosotros hemos cumplido. Todas son primorosos pimpollitos sin usar  y las vírgenes cuentan el doble.

Astra asintió, impertérrita.

Hasta que vea el lote y compruebe la calidad de la mercancía no accederemos a pagar más de lo que fue pactado— El hombre estaba por proferir una replica airada cuando Astra levantó la diestra pidiendo en un ademán contundente silencio — Desde luego, sí la calidad es la acordada gustosamente le ofreceremos una sustanciosa comisión como muestra de agradecimiento, esperando volver a hacer tratos en el futuro.

Esta vez obtuvo la satisfacción del cazador. Tras ultimar algunos puntos relevantes, finalmente pudo despachar al hombre y deshacerse de tan poco grata compañía. La joven levanto la vista hacia las estatuas de los dioses. Los ojos de granito blanco la miraban con sus orbes vacíos, sus perfiles fluctuando en claro-oscuros mientras crepitaban las llamas de los cirios a sus pies.

<< Son Dioses muertos >>, pensó. Porque no podía existir deidad alguna que permaneciera insensible al sufrimiento de los oprimidos. Astra frente al altar del templo inmóvil y con los ojos cerrados escuchaba el alborozo de las festividades en el exterior.

Afuera el mar de gente, reía, bailaba y disfrutaba de la algarabía de aquellas fechas con un desenfreno poco usual en la ciudad. Ricos y pobres se mezclaban en las calles sin pudores o clasicismos sólo por aquella noche.

Ama, deberíamos regresar. — sugirió el sirviente que la acompañaba, acercándose.

Astra no se digno contestar. Ignorando su presencia deliberadamente, como hacía con la mayoría de esclavos a su servicio, se dirigió hacia la salida.

La recibió la música de las calles. Gente vestida con sus mejores galas recorría la calzada imbuida en disfraces extravagantes, capas y sedas destellaban a la luz de las antorchas. Mascaras, antifaces, capuchas, el gentío celebraba dando rienda suelta a los placeres anónimos.

Astra intentó alejarse de la multitud sólo para verse arrastrada por las muchedumbre. Desorientada, sintió que era jalada por una mano invasora de la que apenas logro zafarse. Chocó contra un cuerpo y fue empujada hacía otro.

¡Maldita noche de los placeres!





Última edición por Astra Ignel el Jue Nov 20, 2014 6:08 pm, editado 1 vez
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Libre Re: Celebraciones [1/2] °Noche°

Mensaje por Eckard Eins el Miér Nov 19, 2014 8:43 am

Amaba las fiestas porque las incontables y azarosas situaciones mermaban la calidad del aire, mientras el efervescente aroma de la excitación poblaba los corazones de aquellos que perdían la cordura. En un ambiente de fiesta siempre estaban los presuntuosos señores feudales, dueños de grandes tierras y dinero capaces de comprar el mejor vino y a los mejores acompañantes. Uno de ellos era mi objetivo.

Allí estaba él, entre el tumulto con una máscara de mono, una interesante elección para un hombre al que le quedaba mejor la de cerdo. Abrazado a dos prostitutas mientras un par de sus amigos revoloteaba a su alrededor intentando ganar sus favores. Fue entonces cuando dos prostitutas más llegaron con aquellos dos sujetos de tez morena y se los llevaron, que conveniente que justo antes les había pagado para ello.

Me divertí en escaramuzas sensuales con las mujeres del baile mientras las antorchas y los tambores resonaban fuertemente en los corazones incautos y los oídos anestesiados. Todo eso sin perder de vista mi objetivo que pronto no podría mantener en pie del alcohol que mis prostitutas le daban para saciar su apetito de placer y despilfarro. Ahhhh, odiaba a los ricos y su estúpida razón se existencia, con sus incontables normas y buen vestir, con el incesante parloteo de lo mucho que tienen y lo mucho que podrían llegar a tener, por esa razón me sentía un poco más feliz cuando mi trabajo era quedarme con la vida de uno de ellos.

Lo admito, soy arrogante, pero me encantaba serlo; las mujeres con las que bailaba constantemente buscaban acariciar mi rostro y descubrir al muchacho que se encontraba bajo aquella máscara o antifaz de color blanco con finos bordes azulejos. Pero mi identidad permanecía escondida porque aquello que no puedes alcanzar muchas veces es aquello que más quieres. Amaba esa mirada cuando ellas quieren algo y tú no se los das, era excitante.

Era hora de hacer lo que vine a hacer, noté que aquel hombre estaba siendo llevado al callejón donde nadie miraría, donde le pedí a las  chicas que lo dejaran. Dejé a la damisela con la que bailaba para realizar mi trabajo. Pierre Riggontti era un ciudadano ejemplar de Voldegur, o al menos eso creía él, no obstante no tenía idea que sus propios compañeros de negocios habían pagado para quedarse con su parte y por qué no decirlo, darme un poco a mí.

La sangre, el delicioso aroma de la sangre emergía de la hoja de un suave cuchillo clavado en su garganta, cuchillo que comenzó a ser limpiado por mi lengua. Delicioso manjar de aquellos labios que habían perdido la sensación de los alimentos. Recordé a mi hermana trayéndome animales robado para alimentarme, pero nunca le he dicho que me alimento de tontos por el camino, lo que me pareció extraño fue recordarla en este momento de placer, donde la sangre comienza a ser bebida pero no directamente del cuerpo pues no quería dejar marcas de vampiro en él.

Abandoné rápidamente el callejón limpiando mi rastro para mezclarme con la multitud mientras todos se agolpaban y forcejeaban por ver quien conseguía las mejores posiciones para el baile. En eso una mujer de espaldas a mí chocó contra mi pecho, inmediatamente tomé su mano y la giré, tomé su cintura y la quise llevar al ritmo del baile que apenas comenzaba. Extrañamente no poseía máscara. Era una mujer pelirroja y muy hermosa y delicada, parecía de alta alcurnia. No pude evitar pensar que de alguna manera me sentí atraído  -¿Pero que tenemos aquí? ¿Una mujer los suficientemente valiente como para no cubrirse el rostro?
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Libre Re: Celebraciones [1/2] °Noche°

Mensaje por Astra Ignel el Jue Nov 20, 2014 4:48 pm

«¿Qué le  ocurre a la gente?», se preguntó iracunda; aparte, por supuesto, de los efluvios evidentes de una ingesta alcohólica palpable. El vino era el culpable del nulo pudor demostrado por el mar de personas enmascaradas quienes empujaban, jalaban y toqueteaban cuanto cuerpo tuviesen al alcance, buscando el calor de la intimidad desenfrenada.

Arrastrada por la asfixiante marejada se vio, contra su voluntad, en brazos de un total desconocido. El tacto del hombre, aunque delicado, tuvo la cualidad de ponerla en tensión y un escalofrío le recorrió la espalda. Según parecía, irónicamente,  terminó participando en las celebraciones nocturnas a las que se había negado justo aquella mañana tachándolas de excusa para el comportamiento inmoral. Y no sólo eso, sino fue ella quien se  le arrojó a los brazos. No voluntariamente desde luego. Detalle  que el sujeto lucía dispuesto a pasar por alto. « El muy desvergonzado... ¿Acaso no sabía que a las damas se les debe tratar con sutilezas?» pensó.

El desconcierto brilló en sus clara pupilas al sentir el  roce de aquella mano masculina sobre su cintura, acercándola. En un reflejo inconsciente se retrajo tímidamente, dispuesta a apartarse con suavidad. No por temor al escándalo, nadie en e tumulto repararía en ellos, pero encontrándose sola, como estaba, a merced de un hombre del que nada sabía era ... «Arnua» Nunca creyó ansiar con tanto fervor la presencia del esclavo. Sabrían los dioses dónde estuviera su sirviente pues claramente no estaba con ella ni próximo ¿y sí el sujeto intentaba propasarse con ella?¿ o sí era peligroso? Las morbosas historias que contaban de jovencitas ultrajadas durante las celebraciones de aquella noche no podían tener razón ¿cierto?

«¡Oh, dioses! Por favor que no se trate de un pesado», rogó en su fuero interno. Deseaba poder retirarse sin mayores contratiempos, negada a complacer los bajos instintos de un ebrio cualquiera. Sin embargo, su captor no estaba por la labor de liberarla, por el contrario, la guio demandante al son de los acordes incipientes.  Astra le siguió  dócilmente acoplándose suavemente al ritmo marcado por él, deslizándose con soltura al compás de la melodía, acostumbrada a diversas parejas de danza.

¿Pero que tenemos aquí? ¿Una mujer los suficientemente valiente como para no cubrirse el rostro?

Tras el comentario, levantó la mirada hacia el rostro del audaz, o lo poco que lograba apreciar de él, pues el antifaz revelaba apenas el contorno de una mandíbula firme y angulosa, unos labios de formas regías y, para el gusto de Astra, ligeramente cínicos.  Tenía una espesa melena oscura y los ojos igualmente hondos de una tonalidad que no logró identificar. Si era joven o maduro era imposible saberlo aunque por la voz intuía que no excedería la treintena.

La muchacha  esbozo una sonrisa enigmática, como sí supiera algo que su interlocutor ignoraba y sus pupilas destellaron un ápice de diversión.

No es valentía— aseguró con voz desapasionada — simplemente no lo necesito.

"Está viendo mi mascara" le habría gustado agregar pero se le antojo innecesario.

Sólo las personas que desean ocultar sus intenciones se valdrían de usar recursos tan vistosos como las que hoy portan en un alarde de extravagancia. Mañana sus acciones les seguirán al igual que la resaca.— desvió la mirada hacia un costado. —A usted no parece faltar le el valor, aun así, porta un antifaz.— puntualizó con una expresión de curiosidad burlona.

Ciertamente, su observación sincera no pretendía ofender susceptibilidades. Simplemente albergaba una sana dosis de extrañeza por alguien que contradecía con acciones lo que expresaba con palabras.
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Libre Re: Celebraciones [1/2] °Noche°

Mensaje por Eckard Eins el Vie Nov 21, 2014 8:55 pm

Agonía, la agonía del tiempo que siempre sorpresas traía. Como un perro que trae lo que encontró en la calle entre sus dientes a su fiel amo, los vivos... y los no tanto, como yo. No obstante en esta analogía algo no cuadraba pues el tiempo es el verdadero amo de los destinos de cada uno de nosotros, nos ponía delante acertijos que resolver, hombres que asesinar y mujeres que cortejar. Una verdadera sátira para el hombre que era, alguien que nunca fue de lo cotidiano un actor principal. Amaba la vida, pero por sobre todo la sorpresa de un mañana inexplorado.

La música me hacía difícil escuchar a la hermosa mujer que entre mis brazos se balanceaba ante el manjar de las tonadas de aquellos instrumentos audaces y caprichosos, adornados con plumas y pinturas que apenas conocía y haciendo reverencias a dioses que probablemente ni su rostro asomaban. Pero había algo en lo que era curtido, el lenguaje del cuerpo, aquello tan transparente como el agua cristalina que mis labios ya no podían asimilar dentro de mi organismo. Ahí estaba ella, sonriéndome como si algo estuviera no tan errado pero tampoco tan correcto; una sonrisa que me atrajo más hasta sus ojos, un misterio de la arrogancia de la vida.

No es valentía— Dijo la mujer como si nada ocurriera, como si aquella sonrisa reveladora anterior hubiera sido lanzada por otra persona — simplemente no lo necesito.

Agallas, por donde lo veas agallas, mujer de armas tomar, asolación de las miradas de recelo para aquellos varones a nuestro alrededor que miraban con desdén como alguien les había arrebatado la presa de esta noche. No obstante ellos no sabía que esta mujer no era la presa, sino la depredadora y todos los demás, éramos su rebaño, no pude evitar sentirme aún más atraído, por lo que pasé levemente mi lengua por mis labios para hacerle notar que había disfrutado de su respuesta.

Sólo las personas que desean ocultar sus intenciones se valdrían de usar recursos tan vistosos como las que hoy portan en un alarde de extravagancia. Mañana sus acciones les seguirán al igual que la resaca.— luego miró hacia otro lado, al piso o no sé qué, como si estuviera echando una reprimenda—A usted no parece faltar le el valor, aun así, porta un antifaz.— Oh vamos ¿qué había pasado con aquella mujer audaz? ¿Se había transformado aquella flor de la nieve en una planta de pantano? ¿Cuál era su intención? Darme un sermón no era precisamente lo que me esperaba, pero incluso así mi interés en ella no decaía.

Se equivoca señorita —mencioné mientras seguíamos bailando aquella pieza de composición mientras una sonrisa emergía desde el interior de mi ser —Me falta mucho valor para enfrentar las cosas que hice esta noche y antes de ella. No obstante, sí que tengo el valor para hacer de todo lo que queda, inolvidable —Solté su mano para llevarla a mi cara y mover el antifaz y posteriormente tirarlo al suelo, después de todo un hombre con antifaz había asesinado esta noche y a un hombre con antifaz se llevarían para prisión —Eckard, mucho gusto —Dije volviendo a tomar su mano para besarla, mientras volvía a disfrutar de lo atolondrado del tiempo y sus incontables jugarretas de niño mimado, poniéndonos en situaciones en las que era mejor huir, pero la verdad es que el felino negro jamás huía de la curiosidad, la maldición de los felinos.

Y así continuamos, danzando en un espacio plagado de personajes de relleno, como si el mundo estuviera siendo devorado por un vacío absorbente que solo deseaba dejarnos a solas, entre el ruido y las risas, entre el humo de las antorchas y los timbales complacientes, entre los placeres culposos y no tanto estábamos nosotros, a solas, pese a todo lo que nos rodeaba, estábamos completa y llanamente a solas uno con el otro.

PD: Espero no marearte con mi manera extraña y metafórica de mi personaje al plantearse con el mundo xd
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Libre Re: Celebraciones [1/2] °Noche°

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